¿Qué no debo darle de comer a mi perro?

Muchas veces tu perro puede convencerte fácilmente y termines dandole de comer lo que en ese momento estas por llevarte a la boca o simplemente acotumbres darle de comer lo que sobrá del día, sin embargo, ¿Te has preguntado si esto puede afectar la salud de tu canino amigo?

A continuación te presentamos 10 cosas que debes evitar darle de comer y así evitar cualquier complicación en su salud, ofreciendole una mejor calidad de vida a tu perro.

1. Los huesos

Contrario a lo que quizá muchos de ustedes piensan, no muchos perros pueden tolerar los huesos ya que estos pueden atravesarse o quedarse atascados en el tracto intestinal con resultados desastrosos, en muchos casos se les debe practicar cirugía. La próxima vez que quiera darle un hueso a su perro, asegúrese de que es un hueso de leche, hueso de falda que sean casi cartílagos o preparado para perros.

2. El chocolate

Este contiene teobromina, que causa un incremento en los latidos del corazón, estimulación del sistema nervioso central y constricción de las arterias. Los síntomas clínicos van desde el vómito, diarrea, hiperactividad, y excitabilidad, hasta el fallo cardíaco, infartos y muerte. Esto puede ocurrir tan rápido como de 4 a 6 horas tras la ingesta.

3. El alcohol

No se necesita mucho alcohol para intoxicar a una mascota. Los perros se pondrán nerviosos y atacarán cosas, hiriéndose a sí mismos. También les causa incontinencia urinaria. En altas dosis, el alcohol suprime el sistema nervioso central, el sistema respiratorio y cardíaco, y puede llevar a la muerte.

4. La leche

La mayoría son intolerantes a la lactosa y desarrollarán diarrea o puede causar que desarrollen vómitos y otros síntomas gastrointestinales.

Dogs Eating Ice Cream

5. El jamón y otras carnes saladas

Son muy peligrosas para las perros. Además de ser altas en grasas, también son muy saladas, lo que puede causarles serios dolores de estómago o pancreatitis.

También, muchas razas de perros que comen comidas saladas pueden beber demasiada agua y desarrollar una condición crónica llamada “bloat”. Esto es cuando el estómago se llena de gas y en pocas horas puede empeorar, causando la muerte del animal. Por ningún motivo le de jamón crudo ni carnes cocidas muy saladas a su mascota.

6. La cebolla

La cebolla contiene disulfidos, lo que daña los glóbulos rojos de su sangre y puede causar consecuencias fatales en animales. Se pueden volver anémicos, débiles y con problemas respiratorios.

7. La cafeína

Como el chocolate, estimula al sistema nervioso central y al sistema cardíaco y en pocas horas puede causar vómitos, hiperactividad, taquicardias e incluso la muerte.

8. El aguacate

También son malos para las mascotas. Primero, son muy altos en grasas y pueden causar dolores de estómago, vómitos e incluso pancreatitis. Segundo, la pulpa también es tóxica y puede quedar atascada en el tracto intestinal, pudiendo llevar a un bloqueo severo, que puede necesitar cirugía.

9. Pasas y uvas

Las pasas y las uvas pueden llevar a daños de riñón en mascotas por lo que tampoco es recomendado darleselos de comer.

10. No lo mediques

NO DEN ASPIRINAS O PARACETAMOL, SON SUMAMENTE TOXICOS. Jamás mediquen por su cuenta a sus mascotas, el ácido acetilsalicílico por ejemplo es toxico para animales, los humanos somos fisiológicamente distintos a los animales.

Fuente | Mascotass

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¿Cómo dar alimentos sólidos a cachorros?

El destetar a un cachorro es algo que debe ser gradual después de la cuarta semana en las que solo consumirá leche materna.
De la cuarta a la quinta semana, se permitirá que consuma leche materna combinando con alimento.
En esta semana, cada día se debe dejar de consumir poco a poco, leche materna
Durante el cambio a alimento sólido, se debe ofrecer al perrito una mezcla de agua calientita (no muy caliente) para hidratar el alimento especial para el crecimiento del cachorro (todas las marcas los tienen), ofreciéndolo como un atole espeso.
Para lograr su consumo se coloca un plato muy poco profundo para favorecer que lama el atole colocando su carita con cuidado en el plato o bien humedecernos el dedo con este alimento para que ellos lo laman e irles permitiendo y enseñando para que lo coman solos.
Por 4 o 5 días se debe dar esa papilla. Posteriormente se debe disminuir poco a poco el agua e incrementar la cantidad de alimento sólido (croquetas) para que lleguen a comer sus croquetas sin humedecer, a las 8 semanas.

 Estas croquetas insistimos, deben ser para cachorros ya que contienen las cantidades de nutrientes necesarios para su sano crecimiento. 

Fuente | Mi perrifamilia

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Consejos para cachorros inquietos

¿Sabes por qué el perro es una fuente de alegrias y tristezas? Porque su amor es tan puro que duele verlo sufrir, o en su caso, alegrarnos cuando lo vemos tan feliz. Por eso debemos aprovechar su corta edad para transmitirle las normas básicas de comportamiento y evitar que se produzcan accidentes no deseados; si no, nuestro amigo creerá que todo lo que realiza es correcto porque nunca ha sido regañado por hacerlo.

 

Medidas de seguridad

Para empezar, no deberemos dejar por el suelo o a su alcance objetos que pudieran lastimar a nuestro perro, como por ejemplo clavos, tijeras o alfileres, es decir, nada punzante que pudiera ser ingerido por él. Los cables eléctricos también son un riesgo que debemos evitar y los enchufes deberían estar tapados para que no los pueda lamer.

 

Evitemos también que juegue con bolsas de plástico, puesto que podría asfixiarse, además de comérselas. Procuremos poner una tela metálica en el balcón, pues con toda seguridad -como hacen los niños- va a entretenerse tirando sus juguetes abajo. Las sustancias tóxicas (lejías, detergentes, etc.) y los medicamentos no deben estar nunca a su alcance.

 

Si se quiere cogerlo en brazos, hay que levantarlo colocando una mano bajo su tórax y no agarrándolo por las axilas cuando nos referimos a un cachorro, ya que los ligamentos de los omóplatos no están aún soldados y no lo estarán todavía por algún tiempo: podrían dislocársele los hombros.

 

El cachorro morderá todo lo que tenga a su alcance, debido a la dentición o a que se siente solo y aburrido. Debe tener próximos sus juguetes, retirando de su alcance los objetos prohibidos para él. Cada vez que le sorprendamos mordisqueando alguna pata de una mesa, así como una cortina o una silla, le regañaremos utilizando un ?no? tajante en desacuerdo con su actitud, pero luego le ofreceremos uno de sus juguetes.

 

Enséñale a no subirse a los muebles

perro con bandejaLa primera norma es nunca coger al cachorro y sentarle junto a nosotros en el sofá. Si nunca ha tenido el placer de subirse al sofá o a la cama, no sufrirá por esta prohibición. Si le dejamos subir, pensando que será una sola vez, confundiremos enormemente a nuestro perro. Él no entiende por qué cuando llega con las patas mojadas de la calle no puede subirse, y por qué en otras ocasiones le dejamos sin reprocharle absolutamente nada.

 

Cuando le sorprendamos encima de algún mueble, debemos hacerle bajar para regañarle a continuación. Seguramente no volverá a subirse mientras nosotros estemos presentes, pero si sospechamos que se sube al sofá o a la cama cuando nosotros no estamos, tendremos que recurrir a productos repelentes de venta en tiendas especializadas.

 

También se pueden poner durante un tiempo plásticos que hagan mucho ruido y que le resulten desagradables. Otro método que se usa si los anteriores no dieron resultado, es llenar una lata con tornillos y atarle un cordón. Se deja la lata encima del sillón y cuando el perro piense que está solo y se suba tiraremos del cordón para que la lata caiga al suelo. El estrépito le mantendrá alejado del sillón.

 

Qué hacer si tu perro roba

cachorro blancoCuando el perro roba comida, objetos de la casa o juguetes de los niños, el can entra en competición para afirmar su grado social. Cree que es dueño de todo y que puede disfrutar de todo. Para evitar que el cachorro se convierta en un déspota al que hay que consentirle todo, es necesario hacerle comprender que todo lo que está a su alcance no le pertenece. De hecho, los otros miembros de la familia pueden alegar mayores derechos porque están por encima de él en la escala jerárquica. Será necesario cortar inmediatamente cualquier pretensión suya con un ?no? tajante.

 

Si esto no funciona se puede llenar una lata con algo que suene mucho, como por ejemplo tornillos, y atarla a un cordel. Si el perro roba de la mesa o del cubo de la basura, se deja encima esta lata sin que el perro lo vea, además de algo de comida al lado. Cuando el perro se suba a la mesa a por el señuelo, se tirará de la cuerda y el estrépito posterior le dará miedo. Se trata de una reacción que no olvidará y que le impedirá volver a acercarse a la mesa.

 

Cómo evitar que ladre descontroladamente

cachorros jugandoEl ladrido es algo natural en el perro, es su forma de comunicación. Él quiere ser nuestro guardián y hay que permitírselo en determinados momentos, como cuando llaman a la puerta o se produce un sonido desconocido. Debería aprender a dejar de ladrar una vez ya haya dado la alarma; con un ?basta? tiene que entender que su actuación ha finalizado.

 

En muchos casos el perro ha aprendido a utilizar el ladrido como truco para conseguir lo que quiere. El perro relaciona el ladrido con una recompensa: ir a pasear, comer, libertad etc. Por supuesto en ningún caso se debe acceder a sus peticiones por este método. Primero, quizá sea molesto aguantar su insistencia, es decir, sus ladridos, pero una vez vencido este obstáculo habremos dado un paso más allá en beneficio de su educación.

 

La huída puede acarrear peleas

perro pequeñoCuando un perro huye de casay luego vuelve, no es aconsejable pegarle ni castigarle. El perro sólo asocia y asimila el momento presente, el instante, y relacionará que le castigan porque vuelve. La consecuencia más lógica es que la próxima vez puede ser que ya no vuelva por temor a su reacción. A su llegada es importante exagerar y expresar alegría para que sienta la gratificación de volver al hogar.

 

Lo más aconsejable cuando vemos que nuestro amigo se enfrenta a otro animal es no hacer ningún gesto raro, ni poner las manos cerca de sus cabezas o lomos, ya que podrían dañar a la persona en un gesto de rabia. Siempre se debe intervenir a una distancia prudencial cogiéndolos de la cola y levantándolos hacia arriba; el hecho de perder el equilibrio les hace soltar al ?enemigo?. También podemos emplear la correa o lanzarles un objeto que los sorprenda.

 

Fuente | Facilisimo.com , Perrikus

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La Leyenda del perro y el hombre

Cuenta la leyenda que una vez el señor dijo a los animales y a los hombres (que vivían todos juntos) que había llegado la hora de separarse y que se abriría una grieta en el suelo y que cada uno, hombres y animales, debían unirse cada cual con su especie.

Comenzó a formarse la grieta en el suelo y cada animal saltó hacia donde estaban sus pares. En el último momento cuando ya casi no se podía cruzar la grieta, el perro decidió que su lugar era junto al hombre y, arriesgando su vida, saltó hacia el otro lado eligiendo vivir junto al hombre para siempre y dejar de ser un animal salvaje y libre.

Desde entonces, por los tiempos de los tiempos, el perro ha estado junto al hombre siempre. Su amistad incondicional a prueba de fuego, hambre y frío es una muestra de su fidelidad. El mejor amigo del hombre es capaz de morir de tristeza cuando tú ya no estás junto a él. Llamarlo nuestro sirviente, es una ofensa imperdonable de parte de ególatras soberbios que se creen superiores a todos y a todo.

La compañía del perro junto al hombre es tan vieja como el hombre mismo sobre la tierra, así lo demuestran pinturas rupestres en cavernas donde compartían el hambre, el calor, el frío y los peligros de cada época y lugar. Es quizás por esta amistad añeja como el tiempo, que usted podria ver un perro en los barcos junto al amigo, o en un avión cuando tienen terror a las alturas y al agua, o en el campo ayudándoles con el ganado o los bovinos, o cazando y arriesgando su vida en pos del jabalí enfurecido con dientes como dagas y la potencia de 100 kg luchando por su vida contra un can que no pasa de los 50 kg.

Es quizás por eso que tú lo verás envejecer junto a ti, su viejo y querido amigo de siempre…”el hombre”.

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Un perro no es un buen regalo de reyes

María Teresa Menéndez, directora de AnimaNaturalis, dijo que en estas fechas aumenta alarmantemente el comercio de animales, por lo que exhortó a los papás y a los niños a tomar conciencia y asumir la responsabilidad que implica su crianza.

No son juguetes

Ciudad de México • Activistas de AnimaNaturalis semidesnudos protestaron contra la compra venta de animales para concientizar a la sociedad respecto a la necesidad de no concebirlos como juguetes u obsequios.

En víspera del Día de Reyes, María Teresa Menéndez, directora de esta organización internacional, señaló que en estas fechas aumenta alarmantemente el comercio de animales, por lo que exhortó a los padres de familia y a los niños a tomar conciencia y asumir la responsabilidad que implica su crianza.

En el Hemiciclo a Juárez, los activistas semidesnudos metidos en una caja de plástico, escenificaron a un perro y un gato y con compartas de “No somos juguetes”, “No compres animales, adopta”, enviaron el mensaje de que es mejor adoptar, esterilizar y cuidar a los animales domésticos.

Teresa Menéndez manifestó que la compra vente de animales es una realidad que comerciantes y compradores de animales fomentan, es un negocio irresponsable porque muchos padres de familia adquieren un cachorro como regalo para los niños sin considerar las implicaciones de crianza, sano desarrollo y necesidades afectivas que estos animales también tienen.

La compra venta de animales es la principal razón por la que México tiene un problema grave de sobrepoblación canina y felina en sus calles. Cifras oficiales señalan que ocho de cada 10 perros vendidos son abandonados por quienes en algún tiempo fueron sus familias. Se estima que tan sólo en el DF hay tres millones de perros abandonados que terminaran sus vidas en antirrábicos, refugios o siendo víctimas de la crueldad humana

Fuente | Milenio.com

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Plegaria de un perro abandonado

En internet encontré el siguiente texto que estoy seguro a más de uno le llegará al corazón.

Querido Dios:
envíame a alguien a quien le importe,
Estoy cansado de correr,
Estoy enfermo con desesperación,
Mi cuerpo adolorido y atormentado esta de dolor.

Querido Dios, ruego que mientras corro en la lluvia
Ese alguien me ame y me ofrezca un hogar,
Una camita cálida que pueda sentir mía,
Mi último amo no me cuidó y me echó a la calle
Para comer de la basura y vivir como callejero.

Pero ahora Dios, estoy cansado y con frio,
Temo envejecer sin quien me cuide…
Me han perseguido con palos y me han arrojado piedras
Mientras corro por las calles en busca de alimento.

No soy malo, Dios, por favor ayúdame si puedes,
Puesto que me he convertido en una victima del hombre.

Si encuentras ese alguien para mi, Dios,
te prometo que voy a ser bueno…
No me escaparé, ni haré lo indebido.

No creo que pueda aguantar más tiempo por mi cuenta,
Porque estoy débil y me siento tan solo…
Cada noche mientras me duermo en los matorrales,
gimo y siento miedo de morir.

Puedo dar tanto amor y devoción…
Que siento que merezco una nueva oportunidad,
Por eso querido Dios: por favor oye mi oración

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7 alimentos que lo matarían

Anteriormente ya hemos hablado acerca de aquellas cosas que no deberiamos darle a tu perro. Hoy comunicaré 7 alimentos específicos que no deberiamos darle.

1. Chocolate

El chocolate contiene teobromina, un alcaloide que es químicamente similar a la cafeína. El análogo químicamente puro de la teobromina se utiliza en medicina como diurético y estimulante del corazón.Los perros metabolizan más lentamente teobromina y se pueden enfermar y morir por comer demasiado chocolate. ¿Cuánto es demasiado? Depende del tipo de chocolate: chocolate para fundir tiene 10 veces más teobromina que el chocolate con leche y miles de veces más que el chocolate blanco. Lo mejor es evitar que consuma chocolate en general: les provoca vómitos, diarreas, hiperactividad hasta llegar al paro cardíaco, infartos y muerte. Puede tardar horas e incluso días en manifestar los síntomas.

2. Ajo

Aunque parece que los animales pueden digerir pequeñas cantidades de ajo en polvo, cantidades más grandes pueden provocar anemia y causar problemas gastrointestinales. En el caso del ajo, el culpable es el tiosulfato, que es difícil procesar para los perros y los gatos y daña los glóbulos rojos de la sangre.

3. Cebolla

Los niveles de tiosulfato que se encuentran en las cebollas es tan alto que se convierte en un alimento aún más peligroso que el ajo: en pequeñas cantidades puede dañar y matar rápidamente perros, gatos y otros animales domésticos.

4. Aguacate

Contiene una sustancia llamada Persin, que es extremadamente tóxico para los animales. No es sólo la carne comestible del aguacate es peligrosa, sino toda la planta de aguacate: la semilla, corteza y hojas.

5. Huesos

A pesar de que en los dibujos animados los huesos siempre acompañan a los perros, los huesos pueden causar estragos en el sistema digestivo del animal. Rotura de los dientes, lesiones en la boca, huesos pegados en el estómago, hemorragias graves del recto… la FDA ofrece hasta 10 razones por las cuales es peligroso recompensar a nuestro perro con un hueso.

6. Cerveza

Los perros tienen un cuerpo mucho más pequeño y un metabolismo más rápido que el nuestro, así que no procesan correctamente el alcohol. En pequeñas dosis no es letal, pero haremos que el perro se ponga nervioso y pueda atacar o incluso herirse a sí mismo. Otra cosa es la levadura de cerveza en polvo: constituye un gran aporte de vitamina B que es bueno para el brillo del pelo, para el cerebro , etc.

7. Leche

La mayoría de los perros son intolerantes a la lactosa. Si toman leche, desarrollarán diarrea. No tienen enzimas necesarias para disolver el azúcar en la leche provocando vómitos, diarreas y otras molestias gastrointestinales. Si ves que a tu perro le gusta, dale sólo leche sin lactosa, rebajada en bastante agua

Vía: Periodico24

y Mother Mature Network

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La importancía de una placa de identificación (Parte 2)

Hace unas semanas se publicó una entrada sobre la importancia de las placas de identificación para perros, y para dicho motivo publicamos una historia acerca de nuestro amigo Tobby.

Les comento que serán tres historias distintas, ya se publicó una, y ahora presentaré la segunda.

Por favor, reflexionen cuando compren un perro, éste no es un juguete y como tal merece un trato completamente distinto. Un perro o un gato se convierte en un miembro más de la familia.

Historia Alternativa 2:


T
obby sabía que era la hora de salir, ladraba de felicidad e incluso saltaba sobre las piernas de su amo, a quien le agradecía largos periodos de estancia con él. Marco, con una sonrisa en el rostro, le repetía constantemente “Ten calma, amigo. Tenemos toda la tarde”. Y era cierto, pues en ocasiones la noche los abrazaba sin poder seguir más en la calle.

Ambos caminaban, con los vecinos de testigos admirando la belleza de Tobby, y Marco saludaba a sus vecinos de vez en cuando al mirar a quien lo saludaba.

-Hola, Marco –Rita, una chica guapa que tenía un perro mestizo al que bautizo “Solovino”, se acercó y saludó a Marco.

Marco la saludó con evidente alegría y dejó a Tobby andar a sus anchas por el parque. Era su costumbre y Tobby no se sentía abandonado.

Tobby dejó pues a su amo que hiciera de las suyas mientras exploraba el lugar que ya era más que conocido. Entonces notó un aroma nuevo y diferente al acostumbrado, comenzó a seguirlo entre los árboles, luego entre los hidrantes, pasó por un poste de luz preguntándose de que podía ser ese extraño y nuevo aroma. Tobby era orgulloso y no permitiría que se le escapara. Siguió sus instintos como todo buen perro.

Vio pasar a una docena de niños jugando y echándose agua, después a un par de perros que se ladraban mutuamente. Pero el aroma seguía siendo distante. Tobby corrió de un poste a otro, cruzó una calle, después dos. Solo para percatarse que aquél extraño aroma no era otra cosa que un carro de desinfección de plagas.

Para cuando lo notó, vio que estaba en un lugar completamente desconocido, calles que jamás había visto en su vida, aun que negro y blanco, sabía guiarse a la perfección de su sentido del olfato, pero esa ocasión no dejó rastro alguno de los lugares donde pasaba y Marco no estaba, pues se encontraba platicando con Rita, su vecina.

–Qué lindo perrito –escuchó a un niño. Pero hizo caso omiso y continuó en su búsqueda a su hogar. Era complicado para Tobby Recordar, el camino a casa, pronto loa noche inicio su arribo y él no estaba preparado para esa experiencia. En toda su vida, Tobby Jamás había pasado una noche fuera de casa, no sin Marco. Pero ahora las cosas se complicaban y no iba a ser sencillo.

Afortunadamente, Tobby encontró cerca de un depósito de basura, una bolsa negra con cobijas viejas y harapos sucios. Se recostó esperanzado de que Marco llegara en algún momento. “Si no me muevo mucho, el vendrá a buscarme” pensaba. El sueño terminó por aplastar a nuestro canino amigo a altas horas de la noche sin una señal de Marco.

Por la mañana siguiente, Tobby fue despertado bruscamente. Sintió un jalón muy duro alrededor de su cuello, zarandeándolo como si de un animal rabioso y peligroso se tratase. Un señor alto y fornido con un overol color blanco lo había prensado con una cadena, de esas que usan para agarrar a los perros peligrosos. Tobby no tuvo la oportunidad de ladrar y se limitó a chillar lo más que pudo, tuvo la esperanza de que alguien de los alrededores que veía el espectáculo se apiadara y lo ayudara. Eso no pasó.

El señor se llamaba Dalo, o eso es lo que su overol tenía bordado. Subió a Tobby a una camioneta blanca con un escudo de un perro feroz en un círculo rojo. Lo encerró en una Jaula junto con otros perros.

Tras varias horas de recorrió y con nuevos perros que eran agregados por Dalo, llegaron a una especie de bodega, que desde el exterior se podían escuchar ladridos y gemidos lastimeros. El lugar al entrar era nauseabundo y húmedo. Era una perrera.

Todos los perros se encontraban asustados, tensos, nerviosos. Por cada jaula había de diez a quince perros, algunos ladrándose entre sí, algunos más echados y temblando, otros traían lagañas en sus ojos como si parecieran enfermos. De vez en cuando se podía ver algunos muy bien cuidados e incluso hasta bañados, como Tobby.

Al igual que los demás perros, Tobby llegó asustado y tenso. Fue introducido en una jaula con otros 17 perros más, algunos grandes y fuertes, y otros más chicos que él, acurrucados en una esquina, tensos y tristes. De vez en cuando, Dalo junto con otros señor regordete pasaban entre las jaulas, agarraban a los perros y se los llevaban a la fuerza a un cuarto trasero del cual ya no regresaban.

Tobby tuvo que lidiar con tres perros que además de agresivos, se encontraban tensos. Terminó sangrando de dos de sus patitas y de su rabo, la trifulca acabó hasta que Dalo y su compañero los separaron con palos, dándole varios porrazos a cada uno. No era extraño, Dalo y su amigo hacían eso por lo menos unas diez veces al día.

Así pasó todo aquél día, asustado y chillando, esperando a que Marco se acordara de él. A menudo, Tobby alcanzaba a escuchar voces apacibles del otro lado de la puerta, voces de gente normal que decían:

–No pensamos que fuera a crecer tanto –y enseguida, el amigo de Dalo entraba con un San Bernardo, hermoso y bien cuidado, pero triste y asustado.

No era el primer perro grande, y seguramente no sería el último.

Por la noche, Dalo y su amigo se llevaban a varios perros, entre ellos un lindo cocker de color dorado. Hermoso en linaje, pero al igual que otros, sangrando de varias de sus extremidades. Sin duda, aquél perro había sido de casa. Movía la cola, feliz de por fin salir de aquel lugar lleno de ruido y bullicio. Los perros no regresaban, y Dalo y su amigo salían de aquel cuarto con las manos ensangrentadas y un extraño líquido color rosa.

El lugar al transcurso de la noche era todo menos tranquilo, los perros constantemente ladraban y lloraban, haciendo de aquel un espectáculo triste y desolador.

Por la mañana, todos los perros fueron rociados con agua fría desde una manguera, ese era su baño. Posteriormente, les sirvieron desperdicios de comida por debajo de las Jaulas. Tobby no comió nada, los perros de su Jaula; que ahora solo era la mitad de los que había en un inicio, siendo remplazados por otros nuevos, se la acabaron antes de poder dejar algo.

Dalo y su amigo se acercaron al San Bernardo que un día antes había llegado, hicieron algunos murmullos entre sí, y con fuerza, tomaron al perro y se lo llevaron hacía el cuarto. Tras un rato, los hombres salieron sin el perro.

El día no fue muy distinto al anterior, perros nuevos llegaban, y perros más eran encaminados a esa habitación, sin que salieran después. Gente llegaba a dejar a los perros, y solo en una ocasión un joven desaliñado pero carismático había recogido a uno que tenía una placa de identificación.

Al tercer día, Dalo y su amigo se pararon en la Jaula donde se encontraba Tobby y murmuraron:

–Ya pasaron vario días, Sam, a este perro no lo quieren –Dijo Dalo.

–Si para la tarde no viene, le daremos un “paseo” –respondió Sam, cabizbajo.

La tarde paso, y Tobby se hallaba triste y asustado, ladraba con fuerza y esperaba que en algún momento fuera Marco a salvarlo. Una Joven de mediana edad llegó por la tarde, miró con desagrado y tristeza las Jaulas y pidió a Dalo que sacara a un perro salchicha de nomás de un año de edad y se fue. Desde que Tobby había llegado, más de cincuenta perros habían llegado, y solo dos se habían ido con algún humano. Dos de cincuenta.

Dalo y Sam se acercaron a Tobby, le hablaron bonito e hicieron que se calmara, le colocaron una correa y se lo llevaron dulcemente hacía esa habitación con el ladrido el ruido a sus espaldas.

¿Sigues pensando que una perrera es la mejor opción?

Al entrar, Tobby se detuvo casi de inmediato, un extraño olor, imposible de ser percibido por los humanos lo asustó en menos de un segundo. Él había pensad que finalmente Marco había llegado. Pero solo identifico a un señor con bata blanca y guantes de látex. Los subieron a la fuerza a una fría mesa de metal y le inyectaron una sustancia rosa.

Mientras esa sustancia liquida recorría las venas de Tobby, éste miraba a varias personas a lo lejos por una ventana como golpeaban a unos detrás de unas jaulas, les daban golpes en la cabeza con un fierro viejo y posteriormente los metían en una bolsa de plástico.

Tobby comenzó a sentir espasmos en su cuerpo, la sangre la sintió caliente como lumbre y todos sus músculos se agarrotaron.

Sam cogió un teléfono posado en un escritorio, abrió los ojos preocupado y arrojó el auricular, descolgado. Fue hasta donde estaba Dalo, intercambió unas palabras y ambos se dirigieron a Tobby.

–Sí, tiene las mismas características –Finalizó Sam mirando a Tobby lúgubremente.

Pero Tobby ya no respiraba y los espasmos habían desaparecido. Su corazón se había detenido hace más de un minuto.

Su placa es su pase de vida

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La importancía de una placa de identificación (Parte 1)

Quizá es un tema que a muchos no les interese o simplemente no le tomen la importancia necesaria. Pero ese collar de nuestro perro, esa identificación en forma de hueso que vemos en los mercados, en las tiendas para perros, o que simplemente está botada en algún lugar de nuestro hogar por que se nos olvida ponérsela a nuestro amigo canino, es la salvación de vida para muchos, sino es que miles de perros actualmente.

Es su salvación de vida

Contaré una historia con tres finales distintos que describe mejor lo que trato de explicar.

 

Marco terminó de bañar a Tobby, claro, porque muchos perritos se llaman Tobby, y este no es la excepción. Y al igual que muchos dueños de edades medianas, suele ser descuidado y confiados. Que creen que la vida no tiene sus sorpresas, que siempre existirá un mañana, en donde la muerte no existe.

Pero Marco, Marco era feliz bañando a su canino amigo, un Golden muy hermoso, siempre fiel, amigo hasta la muerte. Marco,  a quien Tobby le debía toda su vida, pues desde niño siempre lo procuró y le dio un techo donde vivir. A pesar de que Tobby solía hacerse dentro de la casa, o en algunas ocasiones robaba del refrigerador trozos de carne, era feliz y afortunado de tener el amor que tenía.

Un fiel amigo

En otras ocasiones era Tobby quien defendía a Marco, ya fuera de sus brutos amigos de la escuela o simplemente pasando tardes juntas jugando en el parque.

Marco cepilló a Tobby y le susurraba sus últimos secretos, este último movía el rabo como reguilete agradecido de ser el confidente único y feliz de su amo. Le pasaba el cepillo con delicadeza y el sol hacía brillar el pelo de Tobby.

Era una costumbre de Marco pasear a Tobby tras un aseo, le gustaba que todos vieran lo hermoso y lindo que era su perro, y Tobby se sentía orgulloso de contar con un Amo como Marco. Así que sin mucho preámbulo, Marco tomó una pelota, un hueso y se dispuso a salir al parque, con su inseparable amigo.

Historia alternativa 1:

Tobby sabía que era la hora de salir, ladraba de felicidad e incluso saltaba sobre las piernas de su amo, a quien le agradecía largos periodos de estancia con él. Marco, con una sonrisa en el rostro, le repetía constantemente “Ten calma, amigo. Tenemos toda la tarde”. Y era cierto, pues en ocasiones la noche los abrazaba sin poder seguir más en la calle.

Ambos caminaban, con los vecinos de testigos admirando la belleza de Tobby, y Marco saludaba a sus vecinos de vez en cuando al mirar a quien lo saludaba.

-Hola, Marco –Rita, una chica guapa que tenía un perro mestizo al que bautizo “Solovino”, se acercó y saludó a Marco.

Marco la saludó con evidente alegría y dejó a Tobby andar a sus anchas por el parque. Era su costumbre y Tobby no se sentía abandonado.

Tobby dejó pues a su amo que hiciera de las suyas mientras exploraba el lugar que ya era más que conocido. Entonces notó un aroma nuevo y diferente al acostumbrado, comenzó a seguirlo entre los árboles, luego entre los hidrantes, pasó por un poste de luz preguntándose de que podía ser ese extraño y nuevo aroma. Tobby era orgulloso y no permitiría que se le escapara. Siguió sus instintos como todo buen perro.

Vio pasar a una docena de niños jugando y echándose agua, después a un par de perros que se ladraban mutuamente. Pero el aroma seguía siendo distante. Tobby corrió de un poste a otro, cruzó una calle, después dos. Solo para percatarse que aquél extraño aroma no era otra cosa que un carro de desinfección de plagas.

Para cuando lo notó, vio que estaba en un lugar completamente desconocido, calles que jamás había visto en su vida, aun que negro y blanco, sabía guiarse a la perfección de su sentido del olfato, pero esa ocasión no dejó rastro alguno de los lugares donde pasaba y Marco no estaba, pues se encontraba platicando con Rita, su vecina.

Al inicio, Tobby pensó que Marco lo encontraría, intentó regresar por donde venía, pero le resultó sencillamente imposible. Tras un tiempo que a Tobby le pareció eterno, comprendió que Marco no lo encontraría, y prueba de ello era la amenazadora noche que cubría lentamente el cielo. Supo que debía moverse si quería regresar a casa, pero tras intentos fallidos de recuperar el rastro, lo único que logró fue perderse más y más en la inmensidad de las calles.

Los carros constantemente pasaban muy cerca de él, rozando su hermoso pelo y tocándole el clacson, pero Tobby solo podía refrenar ante sus instintos, dando saltos y tumbos para no ser atropellado cada que intentaba cruzar una calle.

Conforme la noche iba avanzando, el rastro era cada vez más inexistente, las calles eran desoladoras. En una de estas, se encontró con gran número de perros aglomerados en un depósito de basura, con algunas ratas como compañeras. Tobby comenzaba a tener hambre, nunca había estado más de dos horas fuera de casa. Intentó acercarse para husmear en la basura, pero los demás perros se mostraron agresivos e intolerables, atacaron a Tobby al primer intento de búsqueda, y comenzaron a corretearlo entre cinco para alejarlo del lugar.

Tobby estaba muerto de miedo, nunca había tenido que correr tanto en su vida para salvar el pellejo, eso le cobró factura, pues los perros lo alcanzaron y comenzaron a morderle en todo su cuerpo. Le mordieron una pata, los zarandearon entre el piso y le lastimaron un ojo. Al final, Tobby logró librarse como pudo. Con el intenso dolor, se recostó en una esquina, a esperar a que el sol volviera a salir, seguramente Marco lo encontraría, él esperaba que fuera así. No podía fallarle.

Un señor gordo aporreó a Tobby a punta de escobazos por la mañana mientras abría su tienda. Tobby solo dejó escapar un gemido que poco le importó al señor gordo. Durante todo el día, notó que su olfato había perdido el sentido, los perros de a noche habían logrado herirlo críticamente en su nariz.

Tobby estaba triste, empolvado y sucio. El baño de un día anterior con Marco parecía haber ocurrido hace años. La gente lo miraba con despreció y en ocasiones musitaban algo como “largo de aquí, perro sucio”. Fue entonces que comprendió que no tenía su placa de identificación como siempre lo hacía tras el baño. A Marco se le escapó totalmente ponérselo.

La noche volvió a caer, y de Marco no sabía absolutamente nada, bebió de un charco sucio que le supo peor que a ninguna otra cosa, pero logró resistirlo gracias a su casi nulo sentido del olfato. En una ocasión, una persona lo pateo simplemente por el hecho de acercarse hacía donde él estaba. Ahora, con otro nuevo dolor en su abdomen, buscaba un refugio para una noche más, una noche en donde ya no buscaría comida.

Así pasó Tobby una semana, vagando por aquí y por allá, sin un sentido del olfato que lo ayudara, sin comida ni agua, con un ojo débil y el rabo entre las patas. Ya no daba tumbos ante los carros que precipitadamente le rozaban el pelaje, ahora sucio y maltratado.

Creyó que Marco lo había abandonado por no encontrarlo, por dejarlo a su suerte y por permitir que se escapara, y se culpó a él mismo por ser tan descuidado, por alejarse demasiado de su amo.

Tras días de soledad y sin fuerza en las patas, Tobby finalmente desistió de buscar y se echó en un lugar que él consideraba seguro, junto a un poste de luz. Y allí en su lenta agonía, movía el rabo cuando escuchaba alguna voz acercarse, con la esperanza de que fuera Marco, su amo. Pero eso no ocurrió.

 

Ya entrada la noche, un carro a alta velocidad iba sobre la avenida principal, a unos siete kilómetros de la casa de Marco. Éste, en su estado etílico incontrolable, chocó contra un poste de luz. El borracho tan solo quedó inconsciente y música a alto volumen. Lo que no supo era que debajo de sus llantas se encontraba Tobby, un perro Golden de apenas 5 años de edad, de estatura media y con pelaje brilloso y fino, que respondía fácilmente a las pelotas de goma. O eso era lo que decía el cartel que estaba pegado en el poste de luz, con la foto de Tobby bien marcada y con una leyenda que citaba lo siguiente “Ayúdame a encontrar a mi amigo, no tiene cadena de identificación y no sabe andar en las calles, ofrezco jugosa recompensa”

 

¿Quieres conocer las otras dos historias de Tobby, regresa pronto?

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¿Alimento o veneno? Qué darle y qué no a tu perro

¿Cuántos de nosotros hemos cometido el grave de error de darle un chocolate a nuestro perro?, ya sea porque su tierna cara nos conquista con esos grandes ojos, o porque sencillamente no hay comida en la casa o se nos olvido traer las croquetas del súper. En lo personal a mi me ha sucedido lo primero, es tanto el amor que nos brinda con una simple mirada que no pude resistirme.

Chocolate, ¿Veneno o comida?

Chocolate, ¿Veneno o comida?

El problema no radica en si nos conmueve o no, pero hemos de tener muy en cuenta que ese tipo de aperitivos como el chocolate no es PARA NADA SALUDABLE. Yo mismo lo supe después de que sufrí como 3 días con diaria de mi fiel amigo. Y no es que diga que el chocolate es exactamente lo más nutritivo para nosotros, los humanos, pero para los perros es un veneno andante, incluso, si no tenemos cuidado, puede causarle la muerte. Bastan unos cuantos gramos de chocolate para un perro chico como un Cocker o maltés que podrían provocarles la muerte.

La explicación de este mal andante, es una sustancia llamada teobromina, que si bien no es tan toxico para los humanos, lo es para muchos otros animales, entre ellos, claro, nuestro perro.

Por lo tanto, si sientes o sospechas que tu perro ha comido chocolate, llévalo a tu veterinario de confianza. Lo último que queremos es que nuestro amigo vaya a estirar la pata.

¿Y que si le doy de mis hamburguesas o demás comida que a mí me gusta?

Toma en cuenta que el sistema digestivo de los humanos es muy distinto al de los perros, por lo que las grasas en cantidades saturadas son malísimas, causándole incluso una pancreatitis que estoy seguro no querrás ver en tu mascota, sobre todo por lo dolorosa que es tanto en humanos como en perros.

Si la familia entera está comiendo hamburguesas, Hot-dogs, o comida de ese tipo (incluso si le cocinas carne de cerdo), te aconsejo que le des cosas más saludables sin grasas saturadas. En tal caso puedes comprar croquetas en la tienda, o dale carne, pero procura en  la medida de lo posible, no saturarle las grasas quitándole aceite, pero que no se haga costumbre.

Sé que es muy duro estar en la mesa o simplemente con una bolsa de papas recostado en el sofá negarle algo a tu fiel canino, pero te aseguro que le harás un mayor beneficio  NO DANDOLE. Y aun que su mirada intente traspasarnos y retocar nuestros sentimientos, no caigas en las suplicas. Es más importante su bienestar y felicidad a largo plazo que darle comida chatarra.

Si la tentación es mucha, que no puedes evitar la mirada de tu mascota, es preferible que lo saques al patio o en su defecto enciérralo un rato en algún cuarto. Te aseguro que la experiencia de ver vomitar a tu perro por ignorancia o porque nos ganó el corazón es mucho más dolorosa que verlo pedirte con esos ojos de borrego a medio morir.

Sobre todo, y ante cualquier emergencia, no olvides llevar a tu mascota al veterinario. Verás que incluso él te regañará por ser tan “bondadoso”

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